Alberto no es el típico jubilado con dolor de espalda.
Durante 31 años diseñó sistemas de turbinas para el Dreamliner 787 de Boeing. Su especialidad: comprimir enormes volúmenes de aire en espacios increíblemente pequeños.
Así que cuando se encontró incapaz de usar las herramientas tradicionales del jardín, su mente de ingeniero se hizo una pregunta distinta a la de la mayoría de la gente:
“¿Por qué seguimos usando tecnología de motores de los años 70 para soplar hojas? Yo comprimo aire a 40,000 pies de altura… ¿por qué no puedo hacerlo en la entrada de mi casa?”
Ocho meses y 47 prototipos después, Alberto encontró la respuesta: un motor de turbina sin escobillas, inspirado en la tecnología de drones, que gira a 110,000 RPM — casi 3 veces más rápido que el motor de un soplador de gasolina — dentro de un dispositivo que pesa solo 2.1 libras.
Lo llamó Seese Pro.